11 de marzo de 2014

Hush Hush Patch Pov- Cap. 4

Sobre el escritorio había un libro de jugadas, así que me entretuve con él, dibujando un partido mientras sentía a Nora acercarse.
Cuando estuvo frente a mí, contuve las ganas de soltar una risotada. Después de todo, no sería común que el entrenador se riera de ella en estas circunstancias, y no quería que acudiera a un personal de rango mayor. Sería un poco más problemático tener que fingir ser la directora o alguien de igual importancia.

―Dime, Nora. ¿Qué puedo hacer por ti? ―le pregunte, de la misma forma que el entrenador lo hubiera hecho.

Aunque claro, tampoco me preocupaba imitarlo a la perfección. El truco que puse en su mente se haría cargo de todo.

―Quiero decirle que la nueva disposición en clase y el nuevo plan de trabajo me incomodan―dijo ella, con total serenidad.

Enarqué las cejas, y obtuve una postura mucho más cómoda en lo que a mí respectaba: empujando la silla hacía atrás y entrelazando las manos detrás de mi nuca.

―A mí me gusta la nueva disposición. Casi tanto como este marcaje hombre a hombre que estoy preparando para el partido del sábado―dije, admirando el trabajo que había hecho. Sin ninguna duda, que milagrosamente alguien haya dibujado un marcaje perfecto en el libro sería extraño para el entrenador. Pero luego de que mi malditamente perfecto ingenio le diera la victoria, olvidaría ese hecho. Estaba seguro.

Nora dejó caer algo en la mesa, y levanté la vista para observar una copia del código de conducta del instituto y los derechos de los estudiantes sobre la mesa. Tuve que morderme la lengua para no reír. Sabía jugar muy bien su juego.

―La norma dice que ningún alumno debería sentirse amenazado dentro del colegio―dijo.
Sentí como si me fuera abofeteado. Me costó un montón no mostrar signos de mi incertidumbre. ¿Se sentía amenazada? ¿Por qué? Bueno, yo la había asustado en algunas ocasiones, pero ¿Amenazada? ¿Por mí?

De pronto desee haberla tratado mejor desde un principio.
Bueno, pero ¡maldita sea! ¿Por qué? Mientras más rápido se hiciera a la idea de que era peligroso para ella, mejor. Pero aun así, una parte de mí no lo quería.

― ¿Te sientes amenazada? ―pregunté.

―Me siento incómoda. Y quisiera proponer una solución. ―Guardé silencio. Bueno, eso está mejor. La incomodidad siempre es más fácil de controlar pensé. E imaginé nuevamente mis labios sobre los suyos, y cerré los puños con fuerza para contenerme de abalanzarme sobre ella y… hacer cosas indecorosas. 

Afortunadamente, no esperó a que siguiera hablando, porque continuó―Me ocuparé de la tutoría de cualquier alumno de Biología si vuelve a sentarme al lado de Vee.

¿Qué? ¿Tener que compartirla? ¿No sentarme más a su lado? ¿Tener que soportar como Vee la lanzaba a los brazos de un desconocido solo porque si? Estaba loca.

―Patch podría necesitar un tutor. ―me limité a decir.

Casi me sacó la lengua. Casi.

―Eso queda descartado―dijo.

¿Cómo era que de pronto quería evitarme a toda costa? ¿Por qué?

― ¿Lo has visto hoy? Estaba implicado en la clase. En todo el año no le había oído decir una sola palabra, pero ha sido sentarlo a tu lado y… ¡bingo! Su calificación en esta asignatura va a mejorar―Aunque tampoco era que me interesara la asignatura en absoluto.

―Y la de Vee va a empeorar.
Bufé ligeramente. Al parecer no lo había notado.

―Es lo que pasa cuando no puedes mirar a tu lado y encontrarte con la respuesta correcta―dije.

―El problema de Vee es la falta de constancia. Yo le echaré un cable―dijo.

―De momento seguiremos así. ―miré el reloj. Mierda, el entrenador ya debería estar por regresar. ―Llego tarde a una reunión, ¿Algo más?

Pareció pensarlo, pero no tenía nada más a lo que aferrarse.

―Esperemos unas semanas a ver qué pasa―Tendría que enamorarla demasiado pronto―Ah, y lo de darle clases particulares a Patch iba en serio. Cuento contigo.

Me levanté del escritorio y salí del aula en dirección al estacionamiento, justo cuando observaba al entrenador pasar por el otro pasillo. Demasiado cerca, pero lejos de notar algo.

Subí a mi Ducati y aceleré en dirección al Delphic.

―Vaya, hasta que apareces.
Me giré para ver a Rixon bajar del Arcángel.

―Pensé que no te atraía el arcángel―le dije.
Se encogió de hombros.

―Solo estaba probando que se siente. Tienes razón, recuerda los viejos tiempos. ―dijo.
Comencé a caminar en dirección a mi casa.

― ¿Te suena el nombre de Nora Grey? ―preguntó de pronto.
Me quedé congelado.

―Creo que es el nombre de esa pelirroja que tanto te gusta. Es su nombre, ¿No? ―dijo él.
Me giré sobre mis talones, y comencé a caminar en su dirección con los puños cerrados, y el ceño fruncido. ¿Pero qué mierda? ¿Cómo Rixon conocía su nombre completo?

―Vaya, deja tus celos niño malo. No es conmigo con quien tienes problemas―dijo.
Me detuve.

― ¿Con quién entonces, sino?
Se encogió de hombros, restándole importancia.

―No sé quiénes son.

―Quienes son… ¿Quiénes?
Me estaba exasperando.

―Chicos. Dos. Los escuché hablando sobre ella, y un ataque. ―dijo él.
Me quedé pasmado.

― ¿Ataque? ¿Qué ataque? ―pregunté. Volvió a encogerse de hombros. ―Rixon, más te vale que digas todo lo que sabes si no quieres hacerle una visita de urgencia al odontólogo más cercano.
Soltó unas carcajadas.

―Vale, vale, tranquilo. Lo único que escuché fue que ya habían encontrado a Nora Grey, y que lo más probable es que la atacaran hoy en la biblioteca. Al parecer saben que ella y su amiga estarán allí. Y… oye, venga ¿A dónde vas? ¡Patch! ―gritaba.

No le presté atención.
Corrí de nuevo hacía mi Ducati, y aceleré en dirección a la biblioteca.
No podía permitir que algo le pasara a Nora. No todavía.

Llegué a la biblioteca justo a tiempo, a mi parecer.

Nora se encontraba en una de las mesas junto a Vee, y todo parecía Normal. Me encaminé hacía donde se encontraba la bibliotecaria. Si estaba en la biblioteca, bueno, tenía que tener un motivo.

―Quiero llevarme un libro―le dije.
La bibliotecaria enarcó una ceja.

― ¿Qué libro? ―preguntó.

Mierda.

―Eh, uno de historia―respondí.
Ahora enarcó las dos cejas.

― ¿Nombre del libro?
Bueno, maldita sea.

―Da igual. Solo deme un puto libro. El que sea―le dije.
Ella se ruborizó.

Unos pocos minutos luego, estaba de regreso con un libro en las manos. Me lo entregó, y nuestros dedos se rozaron. Pude sentir como su cuerpo se estremecía.

Sí, este era el efecto que causaba en las mujeres.

― ¿Algo más que te pueda ofrecer? ―preguntó.
Enarqué las cejas ante su insinuación, y solté media sonrisa.

―Sí, supongo que sí―le dije.
Me sonrió esperanzada.

―Mira detrás de mí―le dije, cortando su ensoñación. ― ¿Notas a alguien extraño? ¿Alguien que tenga pinta de estar siguiendo a alguien más?

Vi la clara decepción en su mirada, sin embargo comenzó a barrer la biblioteca con sus ojos.

―Lo siento, no…―dijo. Bueno, de seguro Rixon había escuchado mal. Me prepare para irme―Espera, allí hay un chico (Creo que es un chico) extraño. Tiene una sudadera con capucha que le cubre el rostro―dijo.
Bingo.

Miré unas tarjetas que reposaban en el escritorio.

― ¿Tu número? ―pregunté, señalando las tarjetas. Ella asintió, ruborizada. Tomé una tarjeta―Tal vez un día te llame.

Salí de la biblioteca, y me escondí junto al coche de Vee, en la oscuridad, esperando. Pasaron unos largos minutos en lo que la desesperación me carcomía hasta que al fin las vi llegar.

Luego de que Nora y su amiga desaparecieran, lo vi.

Echó a correr antes de que pudiera ver quién era, o de entrar en su mente siquiera, y me recorrió el cuerpo entero un escalofrío.
Si estaba detrás de Nora.


Y no era humano.

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